Febrero 2013, cuatro días inolvidables!!!
Belén, 23 años. Soñadora. No paro hasta conseguir lo que quiero =)
martes, 18 de marzo de 2014
sábado, 8 de marzo de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
#5 - Conocer Belén de Judá
Según Wikipedia, Belén es un nombre propio femenino de origen hebreo בית לחם (Bet Lehem) que significa casa del pan. Procede del topónimo de la ciudad natal de Jesucristo en Palestina, llamada en árabe بيت لحم (Bayt Lahm o Bet Lahm), literalmente casa de la carne. Este es el lugar que da origen a mi nombre.
Geográficamente, es una pequeña ciudad que se encuentra a 8 km al sur de Jerusalén. Está en una zona montañosa, a 777 metros de altura sobre dos colinas.
Belén, según diversas lenguas, significa:
- بيت لحم (Bayt Laḥm) ‘casa de la carne’ en árabe.
- בית לחם (Bet Léḥem o Bet Láḥem), en hebreo.
- Bêṯ Léḥem, o Bêṯ Lāḥem (‘casa del pan’) en hebreo tiberiano.
- Bêth Lahamu (‘casa del dios Lahamu’) en idioma cananeo.
Es una ciudad muy importante para cristianos, musulmanes y judíos, ya que está señalada como el lugar del nacimiento de Jesucristo, y como el sitio de la coronación del Rey David. También se encuentra a la entrada de la ciudad la tumba de Raquel.
A su vez hubo, según la tradición árabe y cristiana, un astro que hoy llamamos Estrella de Belén, que guió a los Reyes de Oriente, o Reyes Magos, hasta el lugar del nacimiento de Jesús. Estos "reyes" en realidad no eran tales, sino sacerdotes de origen medo-persa. Algunos astrónomos asocian esta estrella con el planeta Júpiter; otros, con un cometa.
Belén de Judá es un lugar que ha atravesado numerosos conflictos a lo largo de su historia, ya que hasta el descubrimiento de América era considerada el centro del mundo. Esto se debía a su ubicación estratégica y a las numerosas rutas comerciales que la atravesaban, que conectaban los tres continentes conocidos hasta el momento. Por eso Belén fue lugar de constantes disputas, y todos los grandes imperios que han existido intentaron conquistarla. Esos conflictos por el control de la ciudad continúan hasta el día de hoy, y explican por qué la misma esta rodeada de muros de contención y numerosos pasos de control. En definitiva, la soberanía de Belén siempre ha estado discutida.
En todo caso, el significado en árabe y en hebreo hace alusión a una misma cosa: el pan y la carne son cuerpo de Cristo, por lo que puede entenderse que Belén es "la casa de Dios". Algunos creeran que todo fue de pura casualidad, porque José y María vivían en Nazaret y ése hubiese sido el lugar natural del nacimiento de Jesús; pero estaba escrito que el hijo de Dios debía nacer en Belén, en el centro del mundo, y allí sucedió.
Belén es una ciudad dichosa, que contra todo pronóstico se convierte en la elegida.
Un nombre con magia, que induce a creer en la predestinación, en la buena suerte, en la máxima gracia.
SUEÑO REALIZADO!
lunes, 3 de marzo de 2014
#4 - Patinar sobre hielo
Cuando tenía 6 años empecé patinaje artístico. Me gustaba, y me gustó, hasta que descubrí que se podía hacer lo mismo pero sobre el hielo. A partir de ese momento empecé a pensar que las ruedas estaban de más.
16 años después, me volví a poner los patines para cumplir esa cuenta pendiente de la niñez.
Y volví a tener 6 años por una hora.
16 años después, me volví a poner los patines para cumplir esa cuenta pendiente de la niñez.
Y volví a tener 6 años por una hora.
sábado, 1 de marzo de 2014
#3 - Adoptar un perro de la calle
En diciembre de 2006, un auto atropelló a mi perra en la esquina de casa. Hicimos todo lo que pudimos, pero no hubo manera de recuperarla.
Sufrimos mucho cuando se nos fue.
Algunos meses después, cuando esa tristeza aún no se nos había ido del todo, encontré una perrita en la plaza del barrio. En realidad diría que ella me encontró a mi, porque vino directamente a mis pies y empezó a querer jugar. Yo estaba volviendo de la escuela, y me acuerdo que llovía un montón. La agarré, me embarró, nos miramos, y su mirada me hizo acordar tanto a esa perra que no lo dudé y me la traje conmigo a casa.
Mamá puso el grito en el cielo.
Yo prometí vanamente encontrarle un hogar adoptivo.
Ya han pasado siete años y la perra en cuestión sigue en casa.
La Chiqui (así le quedó porque nunca creció demasiado) es una perra inquieta que ladra mucho, siempre esta ensuciándose con algo, toma el agua podrida de la pileta y se escapa por el barrio cada vez que puede. En la calle se pone a oler a todos los perros y todos los árboles que puede, y es tan ágil la muy maldita que no hay forma de agarrarla. Nos termina ganando por cansancio.
Pero también es cierto que es cariñosa, que siempre se pone panza arriba para que la acariciemos y que se siente la guardiana de la casa. Nunca nos ha gruñido y ni siquiera por acto reflejo se le ocurriría tirarnos un tarascón.
Cuando vuelvo de mis viajes me recibe loca de alegría, como si me hubiera estado esperando todo ese tiempo.
Me quiere, la quiero.
Y el día que no esté más, la vamos a extrañar mucho.
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